Proteínas alternativas: Del plato de Petri al plato

Proteínas alternativas: Del plato de Petri al plato

Una perturbación está haciendo sentir su presencia en la industria alimentaria; un desarrollo para algunos, un detrimento para otros. Las proteínas alternativas están ganando cada vez más popularidad entre diversos grupos de consumidores, ya sea la carne de origen vegetal o la carne «limpia»/»cultivada». Si bien se siguen celebrando debates sobre los requisitos reglamentarios, los parámetros de etiquetado y las iniciativas de comercialización, una vía crucial que también debe considerarse es la pieza cultural que tiende un puente entre los consumidores y los fabricantes.

Las investigaciones indican que las compras de alimentos y las tendencias de consumo están fuertemente influenciadas por los valores de los consumidores, como el apoyo a las empresas alimentarias locales, los esfuerzos de sostenibilidad, el impacto de la huella de carbono, el comercio justo, las creencias religiosas, etc. Los consumidores dependen en gran medida del etiquetado de los alimentos y otras plataformas de comercialización, como los medios de comunicación social, para comprender mejor sus alimentos desde la granja hasta el plato, un camino que solía ser lineal. Con los recientes avances biotecnológicos, el viaje de los alimentos ha evolucionado de «la granja al tenedor» a «la placa de petri al plato» y ha dejado a los consumidores con más preguntas que respuestas sobre sus alimentos. Las siguientes son algunas de las áreas de preocupación que los productores y promotores de proteínas alternativas deberían conocer.

Abierto a la interpretación

La ciencia que se encuentra detrás de la producción y el procesamiento de alimentos suele intimidar a los consumidores simplemente porque está cargada de datos y terminologías intrincados en lugar de sintetizar una historia utilizando los datos. ¿Recuerdas el fiasco del agua cruda? Es lo que sucede cuando la información que se comparte está abierta a la interpretación en lugar de validar la comprensión de los consumidores de los datos.

Etiquetas engañosas

A los consumidores les tranquiliza leer «sin hormonas añadidas» en las etiquetas cuando compran aves de corral frescas o congeladas en los EE.UU. Pero ese manto de seguridad es falso porque la ley exige a los fabricantes que no introduzcan hormonas en sus productos de aves de corral. La etiqueta «natural» en los productos cárnicos también es a menudo engañosa ya que da a los consumidores la impresión de que no se utilizaron antibióticos, conservantes u hormonas en la cría del ganado. Por el contrario, «natural» se define por la forma en que el animal fue sacrificado y no criado. Añadiendo otras capas de confusión para los consumidores son los términos «limpio» y «a base de plantas». Además, otro aspecto que los productores deben considerar con respecto al etiquetado es el manejo de los alérgenos y la comunicación de los ingredientes.

Valores compartidos

El mundo de las proteínas alternativas está desafiando la forma en que pensamos y sentimos sobre la comida. Los practicantes religiosos, especialmente los expertos de la industria reguladora, tienen que estar continuamente conectados con los desarrolladores de carne «limpia» para asegurar que los valores compartidos de los consumidores no se diluyan. Por ejemplo, para que un producto cárnico sea declarado y etiquetado como halal, las células madre deben proceder de un animal sacrificado como halal. Y aunque la carne vegetal ha sido bien recibida por los vegetarianos, la mayoría de los consumidores de carne no comparten el mismo sentimiento ya que no es carne real.

Impacto en las industrias

No olvidemos el impacto en las industrias. Si bien se están realizando inversiones para avanzar y ampliar la producción masiva de proteínas alternativas, existe preocupación por el impacto que este segmento emergente pueda tener en la agricultura convencional. Será interesante ver qué prácticas agrícolas alternativas podrían adoptarse a medida que disminuya la necesidad de criar y sacrificar ganado. Este cambio en las prácticas de cría incentivaría muy probablemente el cultivo de la soja e indirectamente incitaría a los agricultores a reclamar más tierras para satisfacer la creciente demanda de soja.

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