La importancia de la gestión del cambio en la seguridad alimentaria

La importancia de la gestión del cambio en la seguridad alimentaria

El cambio es inevitable y constante. Los profesionales de la seguridad alimentaria en todo el mundo tienen que mantenerse al día en temas como la evaluación de amenazas y puntos de control críticos, la evaluación de la vulnerabilidad y los puntos de control críticos, los ecosistemas de cadenas de bloqueo e Internet de las cosas, y más. Factores externos como los cambios socioeconómicos, el cambio climático y el acceso a recursos adecuados también han influido en la aplicación y la gestión de los sistemas de inocuidad de los alimentos. Para que una organización siga cumpliendo con las normas, reglamentos y códigos de seguridad en rápida evolución, todos los miembros del equipo, desde el profesional de la alimentación de nivel básico hasta el ejecutivo, deben estar en la misma página.

La gestión del cambio es un enfoque estructurado para guiar tanto a los individuos como a los equipos a través de un cambio que se está llevando a cabo dentro de la organización. Desempeña un papel fundamental desde la conceptualización hasta la finalización del cambio que se está llevando a cabo. De hecho, la gestión del cambio no debe percibirse como un acontecimiento operacional aislado o aislado. La actualización de un sistema de gestión de la inocuidad de los alimentos existente, por ejemplo, para garantizar el cumplimiento de la Ley de Modernización de la Inocuidad de los Alimentos, requiere algo más que sistemas de documentación actualizados. Requiere un examen continuo del cambio, de la forma en que ha afectado a otras esferas de la empresa y de la manera en que el cambio puede mantenerse a largo plazo. Algunas organizaciones optan por subcontratar la gestión del cambio haciendo que un consultor externo cree el plan estratégico, mientras que otras prefieren recibir capacitación en esa esfera antes de aplicar ellas mismas un nuevo plan.

He aquí algunas razones por las que los ejecutivos y altos directivos que dirigen las decisiones empresariales deberían invertir en la gestión del cambio en lo que respecta a la seguridad alimentaria y la gestión de la calidad:

«Las organizaciones no cambian – las personas sí».
Aunque la fuente de la cita anterior sigue siendo desconocida, parece cierta. El común denominador entre los pequeños y grandes negocios de alimentos es la gente. Los consumidores no sólo tienen una plétora de opciones para elegir, sino que también están interrumpiendo, e incluso creando, tendencias de mercado. Esto a su vez influye en la forma en que los negocios responden a estos cambios, lo que también afecta a la operación desde la granja hasta el tenedor (o desde la placa de petri hasta el plato). En el fondo, la verdadera gestión del cambio abarca la gestión de las personas.

La sostenibilidad es la nueva norma

Según Nielsen, una compañía global de análisis de datos, las marcas que observan y practican la sostenibilidad tienen más probabilidades de ser rentables. Los productos de consumo envasados están experimentando una transformación de los palés a la compra. Además de esto, más marcas están abordando de frente los desafíos relacionados con los residuos de alimentos. Estas iniciativas y muchas más requerirán metodologías eficientes de gestión del cambio.

La gestión del cambio reduce las pérdidas

Los cambios mal gestionados en los procesos, políticas o procedimientos pueden suponer un gran coste para una organización. Por ejemplo, la transición de un sistema de auditoría convencional a uno digital sin realizar los análisis de deficiencias necesarios, las evaluaciones de las necesidades de capacitación y la asignación de recursos podría resultar una experiencia frustrante. La falta de comunicación frecuente y oportuna tanto a nivel individual (por ejemplo, el gerente y un miembro del equipo que se dedica a una tarea individual) como de equipo puede dar lugar a un desajuste entre el resultado deseado y el efecto evidente. Una gestión del cambio racionalizada puede ayudar a evitar la pérdida de tiempo, energía y talento.

La gestión del cambio impulsa la adaptabilidad

Las organizaciones exitosas se adaptan rápidamente a los cambios para mantenerse ágiles. El panorama de consumo de alimentos y bebidas es, y seguirá siendo, transformador. Para que las marcas sigan siendo competitivas, es fundamental que sean previsoras y estén preparadas para responder a los cambios a medida que éstos se produzcan.

Encontrando nuestro lugar antes de pavimentar el camino

Antes de trazar el camino hacia donde necesitamos estar, primero tenemos que reconocer dónde estamos. Incluso las organizaciones que son nuevas en una forma estructurada de gestión del cambio pueden comenzar por crear primero una conciencia en torno a ese cambio. La comunicación oportuna y la retroalimentación a los empleados a todos los niveles ayudará a mitigar algunas de las frustraciones asociadas con las transiciones.

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