La globalización de los proyectos consultivos internacionales

Globalizando los proyectos consultivos internacionales

¿Qué podrían tener en común los siguientes términos?

Estos son los vínculos con la línea de pensamiento común que pasa por la mente de la mayoría de los consultores de seguridad y calidad de los alimentos.

Hay esencialmente dos tipos de consultores. El primero es un personal interno o un equipo de asociados certificados profesionalmente, que están familiarizados con las cuerdas del negocio y visitan varias unidades de procesamiento bajo el mismo paraguas o marca. El sistema de gestión de la calidad e inocuidad de los alimentos lo construye y mantiene el equipo internamente y participan en departamentos de capacitación cruzada y comparten informes dentro de la organización.

El segundo tipo de consultor es un experto certificado y experimentado de la industria de alimentos y bebidas, que trabaja con una plétora de empresas en toda la cadena de suministro y que, predominantemente, hace malabarismos con múltiples proyectos al mismo tiempo, sin ser empleado directamente por una empresa en particular o, en este caso, por un cliente.

La definición misma de consultor ha evolucionado con el tiempo y es natural que se observe un gradiente en las funciones y responsabilidades del consultor. Con la creciente globalización de la cadena de suministro, una de esas responsabilidades en evolución es aprender a trabajar en proyectos internacionales. Si usted es un consultor (interno o externo) o un gerente a cargo del equipo de consultores, hay algunos factores que deben tenerse en cuenta antes de abordar los problemas de calidad e inocuidad de los alimentos en el extranjero. He aquí algunos indicadores clave.

  1. Tengan en cuenta la cultura alimentaria regional y la cultura del lugar de trabajo. El desarrollo de la cultura de la seguridad alimentaria no tiene fundamento si la cultura del lugar de trabajo existente no es lo suficientemente fuerte para apoyarla. Comprender el movimiento regional de ingredientes es una ventaja, ya que esto ayuda a la planificación del menú y a la evaluación de riesgos.
  2. Normas y directrices reglamentarias. El hecho de participar en proyectos vinculados a establecimientos en régimen de franquicia significa que no sólo es necesario establecer las normas de las organizaciones matrices, sino también seguir las directrices reglamentarias regionales. Lo que puede funcionar en un país puede no resultar necesariamente en otro.
  3. Repasa tu historia. ¿Cuáles fueron algunas de las áreas de mejora en el pasado? ¿Existen ya planes de contingencia escritos o se debería desarrollar uno? Si está trabajando en un sistema establecido previamente, ¿cuáles fueron las lagunas identificadas? ¿Cumplió la empresa con su punto de referencia de calidad e inocuidad de los alimentos? Estas son algunas de las preguntas significativas que hay que hacer y sobre las que hay que reflexionar.
  4. ¿Existen sistemas de apoyo? Construir puentes, y los adecuados, importa significativamente cuando se trata de hacer sentir la presencia de una marca de alimentos. Tener una relación saludable con los organismos de certificación, los laboratorios de pruebas de alimentos y medio ambiente, los contratistas de transporte y logística, los organismos de saneamiento y control de plagas, etc., allanan el camino para tener un buen sistema de apoyo que respalde el negocio.
  5. Solución de problemas. La vida pasa y cuando pasa, los planes de tiza a veces se desvanecen. Dicho esto, ser capaz de usar diferentes sombreros al mismo tiempo es útil porque a veces las decisiones tienen que ser tomadas sobre la marcha. Siempre hay que abordar una situación con calma y tratar de verla desde diferentes perspectivas antes de tomar una decisión final.

Si bien estos consejos son sólo un contorno y no una lista exhaustiva, hacen hincapié en que un consultor empleado en un entorno diverso debe trabajar con precisión, seguir siendo ético y esforzarse por la calidad.

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