Hablemos del huevo malo en nuestros sistemas alimentarios

Hablemos del huevo malo en nuestros sistemas alimentarios

La pérdida y el desperdicio de alimentos han sido un problema continuo que hemos heredado y transmitido en nuestros sistemas alimentarios. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), se estima que 1.300 millones de toneladas de alimentos se desperdician y/o pierden a escala mundial. Esa cantidad de productos y/o subproductos comestibles se cultivan y cosechan utilizando recursos valiosos como el agua -al menos 250km3 de ella, que es aproximadamente tres veces el volumen del Lago Lemán (sí, es mucha agua).

Un estudio reciente realizado por la FAO indicó que los procesos ascendentes como la recolección, el procesamiento y la producción de los productores y fabricantes representaban el 54% del desperdicio de alimentos a nivel mundial, mientras que los procesos descendentes como el almacenamiento, la manipulación y la distribución representaban el 46% del desperdicio a escala mundial. La verdad incómoda es que ambos lados del espectro se pueden evitar fácilmente considerando las siguientes medidas: educación pública, herramientas de previsión y reciclaje responsable de los subproductos orgánicos.

Educación. La educación comienza no sólo con los consumidores sino también con los productores y fabricantes. La mayoría de las veces, la palabrería de los envases de alimentos se malinterpreta. Tomemos por ejemplo las fechas de caducidad. Las decisiones de compra mejoran cuando hay una mejor comprensión de las fechas de «uso antes de» y «mejor antes de». Los organismos reguladores pueden ser una parte significativa de un cambio positivo dirigiéndose tanto a los fabricantes como a los consumidores dentro del sistema alimentario. Un buen ejemplo de ello es la iniciativa de Francia en 2016 para reducir el desperdicio de alimentos en los supermercados y las tiendas de comestibles haciendo que donen productos alimenticios de calidad no vendidos a organizaciones de beneficencia y bancos de alimentos en lugar de deshacerse de ellos.

Pronóstico. El análisis de datos desempeña un papel importante en las previsiones basadas en las tasas de demanda y oferta del mercado. Se han diseñado sistemas mejorados de rastreo para apoyar los sistemas de gestión de la seguridad y la calidad de los alimentos. Utilizando este marco, la gestión de los desechos de alimentos puede llevarse a cabo a nivel de los ingredientes utilizando instrumentos eficaces de escalado y desarrollo de recetas. También se tiene en cuenta el tamaño medio de las porciones de los consumidores, que en su mayor parte se han acostumbrado a la idea de «porciones excedentes».

Reciclar responsablemente. La mayoría de los procesos alimentarios lineales terminan con el descarte de materias primas que no pueden ser recicladas para el consumo humano. Otra área a considerar cuando sea aplicable es la conversión de las materias primas desechadas o los productos finales de los alimentos en alimentos para animales, biocombustibles o incluso biofertilizantes. Muchos componentes de los subproductos y/o coproductos orgánicos pueden reciclarse de manera responsable, reduciendo así nuestra huella de carbono y mejorando la sostenibilidad de los alimentos.

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