Comprensión de las auditorías externas

Una auditoría es un proceso realizado para reunir pruebas que respalden el cumplimiento de una organización con requisitos específicos. Las auditorías pueden ser internas (auditorías de primera parte) o externas (auditorías de segunda y tercera parte). Las diferencias entre los dos tipos de auditorías externas generan algunas confusiones que aclararemos en este artículo.

Las principales diferencias radican en los intereses entre la organización que realiza la auditoría y la que está siendo auditada, y en el propósito de la auditoría.

  • Las auditorías de segunda parte son auditorías externas que se producen cuando una organización audita a otra con la que tiene o va a tener un contrato o acuerdo para el suministro de bienes o servicios. También pueden ser realizadas por los reguladores o cualquier otra parte externa que tenga un interés formal en una organización. Por lo general, se hacen para verificar las condiciones de funcionamiento de un proveedor a fin de garantizar que cumple los requisitos aplicables.
  • Las auditorías de terceros son también auditorías externas que se hacen independientemente de la organización objeto de la auditoría. Son realizadas por organizaciones independientes como registradores (organismos de certificación) o reguladores, generalmente con fines de certificación, registro o verificación.

Las razones por las que se realizan también sirven para diferenciarlos.

Se realizan auditorías de segunda parte a:

  • Ayudar a los clientes a asegurarse de que los proveedores tienen las capacidades y controles adecuados en su lugar.
  • Mejorar la comunicación entre ambas organizaciones.
  • Promover una clara comprensión de las expectativas del cliente.
  • Proporcionar una vía para la transferencia de conocimientos y buenas prácticas entre ambas organizaciones.
  • Fomentar la confianza del cliente en que el proveedor cumplirá con los requisitos legales y otros requisitos aplicables.
  • Crear buenas y mutuamente beneficiosas relaciones de trabajo.

Se realizan auditorías de terceros a:

  • Verificar el cumplimiento de una norma o regulación específica.
  • Demostrar el cumplimiento de todos los requisitos de una norma como ISO 9001, ISO 14001, OHSAS 18001 a los clientes y otros interesados.
  • Dar confianza a los clientes de que se están aplicando las mejores prácticas comerciales en lo que respecta a la calidad, el medio ambiente u otros sistemas de gestión.

Como se mencionó anteriormente, una auditoría de segunda parte suele ser realizada por un cliente y un proveedor que desean establecer una relación comercial y, en algunos casos, la auditoría es uno de los requisitos necesarios para sellar el trato.

Por otra parte, las auditorías de terceros pueden ser obligatorias (dependiendo de la norma/reglamentación y del sector industrial) o pueden ser voluntarias. En ambos casos, la organización que desee ser auditada tendrá que contratar los servicios de una organización calificada para realizar una auditoría independiente y objetiva.

Ambos tipos de auditorías se realizan antes de ejecutar un contrato (Segunda parte) o de obtener una certificación/registro (Tercera parte) y ambos requieren auditorías de vigilancia periódicas con fines de verificación.

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